Ayermañana. Como vivir la utopía gracias a la ciencia ficción
La manía del ser humano por construir utopías no deja de ser fascinante. Aunque la mayor parte de los casos la realidad se acaba imponiendo, y aquello que "en tu cabeza sonaba bien" se acaba convirtiendo en algo totalmente distinto a lo que creías -y en ocasiones mucho peor-, lo maravilloso de los mundos ideales es que por un instante, tu lado derecho del cerebro te transporta a ese infantilismo de blancos y negros, de perfección a imperfección o de buenos y malos que, lamentablemente, con el paso del tiempo se va difuminando.
Utopías las hay por doquier. Tomás Moro ya planteaba en su ensayo un modelo de Estado ideal. Ni que decir cabe de Platón y su República, o incluso Santo Tomás de Aquino cuando hablaba de la Teoría de las Dos Espadas. Es decir, no hay nada nuevo en esto. Pero lo que más llama la atención en los modelos que Ray Bradbury expone en Ayermañana: Respuestas evidentes a futuros imposibles, es que a pesar de habernos convertido en sociedades más pragmáticas, nuestra tendencia a construir utopías todavía permanece despierta gracias a la ciencia ficción. Así se puede ver en el diseño de las ciudades del futuro (nuestro presente y su pasado), muy moldeadas por esas viñetas que se dibujaban en revistas de esta temática. "El mundo en el que hoy vivimos es el resultado directo [...] del trabajo artístico, las ilustraciones y la arquitectura de artistas de ayer", explica en su artículo arte y ciencia ficción. Es evidente que nuestras utopías influyen en nuestro modo de vida. Soñamos con lugares idílicos que tratamos de aplicar a la realidad. Construimos parques temáticos, jardines, espacios de convivencia o plazas donde socializar con tal de hacer de nuestra vida un espacio menos rutinario.Pero en Ayermañana, Bradbury también propone modelos de ciudad para un futuro no muy lejano. Ciudades circulares donde todo está organizado de manera que se permita la comunicación e integración entre personas. Y es aquí donde debemos reflexionar. Quizá hoy, que las ciudades se han convertido en todo lo contrario- espacios donde cada vez pasamos más desapercibidos- debamos con más convicción escuchar a esos arquitectos de sueños empecinados en hacernos soñar cada día con lugares imposibles a través de revistas, literatura o cine de ciencia ficción.

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