No hay apocalipsis, de M. Shellenberger. Una visión crítica del ecologismo
Resulta paradójico que en un sitio en el que hacemos alarde de la cultura apocalíptica se publique una reseña sobre un ensayo con un título que viene a refutar la imagen que queremos dar. Pero, como ya dijimos en nuestra declaración de intenciones, pese a que el Apocalipsis nos ponía a tono, la creencia de que el mundo se va a acabar nos resulta cuanto menos fantasiosa. Y es complicado creerlo si en todos los canales de comunicación solo podemos ver noticias que así lo corroboran. Por eso, hoy voy a hablar de No hay apocalipsis.
En este último ensayo de Michael Shellenberger, divulgador científico y activista medioambiental, el autor no deja títere con cabeza cuando se trata de refutar los argumentos del activismo ecologista. Seguidor de la corriente ecomodernista, Shellenberger desarrolla en un lenguaje bastante cercano y con una enorme lista de datos y entrevistas, esta corriente de pensamiento contrario al discurso "alarmista" que se genera desde los medios de comunicación y el activismo medioambiental. Propone una visión científica sobre los problemas que envuelven al medioambiente y apuesta por el desarrollo humano y científico como la mejor herramienta para salvar el mundo.
Entre sus postulados, defiende la industrialización de África frente a las prácticas tradicionales agrícolas como principales causantes de la deforestación; la energía nuclear como fuente de combustible menos dañina para la naturaleza y la que más paz social traerá; el desarrollo de la industria química como mejor forma de abordar el consumo masivo de plástico.
Why renawables can't save the planet. Michael Shellenberger TEDxDanubia
Y lo hace desde su trabajo como divulgador, pero al mismo tiempo, desde su experiencia como activista por el medioambiente. Un ensayo controvertido, políticamente incorrecto y necesario en un momento en el que se requiere seguir trabajando contra el cambio climático, la destrucción de la flora y fauna y el consumo irresponsable, pero eso sí, desde lo científico y lo humano.

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