Los Estados divididos de Hysteria (Howard Chaykin). Un juego de transgresión evidente
La decadencia de un imperio se puede percibir con el grado de autocrítica de sus súbditos y esta, a su vez, se refleja de forma muy evidente gracias la cultura popular. Un ejemplo claro ocurre con el cómic de superhéroes. Si en la década dorada de Marvel y DC los héroes eran los guías espirituales de toda una generación de jóvenes, la crisis del capitalismo de los 80 hizo virar la visión de tales valores, dando lugar a que, por ejemplo, Alan Moore escribiese Watchmen; una obra en la que se pone en tela de juicio la moral estadounidenses que se inculcaba a través de las viñetas. Los personajes mitológicos de nuestra era, que tiempo atrás se erigían como los garantes de la libertad y la seguridad, eran bajados de los pedestales mostrando un lado lleno de patetismo e inmoralidad. E incluso tales dioses que un día salvaban a la humanidad de los peligros terrenales y espirituales acababan siendo conscientes de que realmente servían a un capitalismo cada vez más feroz. En nuestros días ...